La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) supone integrar en la gestión de la cooperativa compromisos sociales, ambientales y éticos que permitan generar un impacto positivo tanto dentro de la organización como en su entorno.
Un plan de acción en RSC permite convertir estos compromisos en medidas concretas y aplicables al día a día. No se trata únicamente de realizar acciones puntuales o donaciones, sino de gestionar de forma responsable el impacto que la cooperativa genera sobre sus personas trabajadoras, clientes, comunidad, proveedores y medio ambiente, siempre en conexión con su modelo de gobernanza.
Para que este compromiso pueda traducirse en resultados reales, es importante establecer objetivos concretos e indicadores que permitan medir los avances, identificar posibles desviaciones y comprobar la evolución de las medidas implantadas.
Compromiso con el medio ambiente
La actividad de una cooperativa puede incorporar diferentes medidas orientadas a reducir su impacto ambiental y avanzar hacia una gestión más sostenible.
Entre ellas se encuentran la disminución del consumo energético y la incorporación de energías renovables, la reducción y reciclaje de residuos, la eliminación de plásticos de un solo uso o la optimización de la logística para reducir las emisiones de CO₂.
También pueden desarrollarse programas de economía circular que permitan aprovechar mejor los recursos y reducir los residuos generados.
Objetivos e indicadores
Los objetivos ambientales pueden concretarse, por ejemplo, en:
- Reducir el consumo energético, midiendo los kWh consumidos anualmente y su evolución.
- Aumentar el uso de energías renovables, mediante el porcentaje de energía procedente de fuentes renovables.
- Reducir la generación de residuos, controlando los kilogramos de residuos generados y su evolución.
- Incrementar el reciclaje, mediante el porcentaje de residuos reciclados o valorizados.
- Reducir las emisiones de CO₂, realizando un seguimiento de las emisiones generadas.
- Disminuir el uso de plásticos de un solo uso, contabilizando su consumo y reducción.
Mejorar el desempeño social
La dimensión social de la RSC pone el foco especialmente en las personas y en la relación de la cooperativa con su entorno.
Dentro de la propia organización pueden impulsarse medidas relacionadas con la igualdad salarial y la diversidad, la conciliación laboral y familiar, la formación continua, la prevención de riesgos laborales, la salud mental y el bienestar, así como la promoción interna y el desarrollo profesional.
La responsabilidad social también se extiende al entorno. Algunas iniciativas pueden ser el voluntariado corporativo, las donaciones estratégicas, la contratación de colectivos vulnerables, el apoyo a proyectos cooperativos locales, la colaboración con ONG o los patrocinios culturales con impacto social.
Objetivos e indicadores
Algunos objetivos pueden orientarse a:
- Mejorar la igualdad y la diversidad, analizando indicadores como la distribución de mujeres y hombres por áreas y puestos de responsabilidad.
- Favorecer la formación, midiendo el número de personas trabajadoras participantes y las horas de formación realizadas.
- Mejorar la conciliación, registrando las medidas implantadas y su utilización.
- Promover el desarrollo profesional, mediante indicadores relacionados con promociones internas y oportunidades de desarrollo.
- Reforzar el bienestar de las personas trabajadoras, realizando seguimiento de las acciones desarrolladas en materia de salud y bienestar.
- Incrementar la contribución al entorno, contabilizando acciones de voluntariado, colaboraciones, proyectos apoyados o contrataciones realizadas con colectivos vulnerables.
Ética y buen gobierno
Una gestión responsable también requiere reforzar la transparencia, la confianza y el buen gobierno de la cooperativa.
Para ello pueden establecerse herramientas y políticas como un código ético empresarial, un canal interno de denuncias o políticas anticorrupción, junto con prácticas de compras responsables y transparencia fiscal.
También forman parte de este ámbito cuestiones como la protección de datos, la ciberseguridad y la atención al impacto social y a la relación con la comunidad.
Objetivos e indicadores
En este ámbito pueden establecerse objetivos como:
- Reforzar la transparencia, mediante el seguimiento de la información publicada y comunicada a los grupos de interés.
- Implantar y promover el código ético, midiendo el número de personas informadas o formadas sobre sus contenidos.
- Mejorar los mecanismos de comunicación y denuncia, realizando seguimiento del uso y gestión del canal interno establecido.
- Impulsar una gestión responsable de las compras, midiendo el porcentaje de proveedores evaluados mediante criterios responsables.
- Reforzar la protección de datos y la ciberseguridad, realizando seguimiento de las acciones de formación y prevención desarrolladas.
Una cadena de suministro responsable
La responsabilidad de una cooperativa también alcanza a las empresas y organizaciones con las que trabaja.
Por ello, un plan de acción en RSC puede incorporar medidas dirigidas a construir una cadena de suministro más responsable, como la realización de auditorías sociales y ambientales a proveedores, la exigencia de condiciones laborales dignas o la preferencia por proveedores locales.
Asimismo, pueden establecerse criterios sostenibles de compra y sistemas de trazabilidad de las materias primas, favoreciendo una gestión más responsable a lo largo de toda la cadena de valor.
Objetivos e indicadores
Algunas metas que pueden incorporarse al plan son:
- Aumentar el número de proveedores evaluados según criterios sociales y ambientales.
- Incrementar la contratación de proveedores locales, midiendo el porcentaje de compras realizadas a proveedores del territorio.
- Mejorar la trazabilidad, mediante el porcentaje de materias primas o productos con sistemas de trazabilidad implantados.
- Incorporar criterios de sostenibilidad en las compras, midiendo el porcentaje de proveedores o procesos de compra en los que se aplican estos criterios.
- Mejorar el cumplimiento de las condiciones sociales y ambientales, realizando seguimiento de las evaluaciones y auditorías realizadas.
Medir para avanzar
Un plan de acción en RSC permite pasar del compromiso a la acción, estableciendo objetivos, medidas e indicadores en materia ambiental, social, ética y de buen gobierno.
La medición periódica de estos indicadores permite conocer qué medidas están funcionando, detectar áreas de mejora y orientar las decisiones de la cooperativa.
De esta forma, la RSC se convierte en una herramienta de gestión y mejora continua, capaz de generar información útil para la organización y de demostrar ante sus grupos de interés los avances conseguidos.
Porque lo que se mide se puede evaluar, mejorar y comunicar, contribuyendo a construir cooperativas más responsables, sostenibles y competitivas.


