La Directiva Europea sobre Sostenibilidad Corporativa plantea la doble materialidad como un marco estratégico para las empresas, incluidas las cooperativas. Su objetivo es evaluar los factores ambientales, sociales y de gobernanza desde dos perspectivas:
• Materialidad de impacto (de dentro hacia fuera): analiza cómo la actividad de la cooperativa afecta al medio ambiente, a la sociedad y a los derechos humano a lo largo de su cadena de valor.
• Materialidad financiera (de fuera hacia dentro): estudia cómo los riesgos y oportunidades relacionados con cuestiones como el cambio climático, la regulación, las sequías o la falta de relevo generacional pueden afectar a la competitividad, los flujos de caja o la situación financiera de la cooperativa.
La verdadera riqueza de la materialidad está en que permite obtener información relevante a partir del análisis de la situación de la cooperativa y de la relación con sus diferentes grupos de interés.
¿Cómo debe llevarla a cabo una cooperativa?
PASO 1. Comprender el contexto
El primer paso consiste en analizar el contexto en el que opera la cooperativa e identificar sus principales grupos de interés. Esto permitirá detectar impactos, riesgos y oportunidades (IRO).
Para ello, deben analizarse aspectos como el modelo de negocio, la estrategia, la gobernanza, los productos y servicios, la ubicación geográfica, la concentración del negocio y las disposiciones legislativas aplicables. También resulta relevante conocer y mapear la cadena de valor y las principales relaciones comerciales.
PASO 2. Identificar los IRO reales y potenciales
A continuación, deben identificarse las cuestiones de sostenibilidad que pueden generar impactos positivos o negativos sobre la sociedad y el medio ambiente, así como aquellas que pueden representar riesgos u oportunidades para la cooperativa.
Es necesario distinguir entre:
• IRO reales: aquellos impactos, riesgos u oportunidades que ya se están produciendo.
• IRO potenciales: aquellos que podrían materializarse en el futuro.
En estos últimos casos, debe determinarse el horizonte temporal y la probabilidad de que lleguen a producirse.
PASO 3. Analizar y determinar los IRO materiales
Con la información recopilada, la cooperativa debe valorar qué IRO son suficientemente relevantes desde el punto de vista del impacto y/o de la perspectiva financiera.
En el análisis de impacto deben considerarse tanto los impactos positivos como los negativos, ya sean reales o potenciales. Para los impactos reales, la valoración debe atender principalmente a:
• Magnitud: intensidad del impacto sobre las personas o el medio ambiente.
• Alcance: extensión o presencia del impacto.
• Irremediabilidad: capacidad de revertir los impactos negativos.
En los impactos potenciales se añade la probabilidad de ocurrencia y el horizonte temporal en el que podrían materializarse. Por su parte, la importancia relativa financiera analiza aquellos temas ASG que pueden generar riesgos u oportunidades para la cooperativa. Su valoración combina tres variables:
• Magnitud: alcance de los efectos financieros que pueden expresarse en términos monetarios.
• Probabilidad: posibilidad de que el riesgo u oportunidad se materialice.
• Naturaleza: tipo de efecto que puede producirse sobre la posición financiera, tanto directamente como indirectamente.
Por ejemplo, una cuestión de sostenibilidad puede incrementar los costes operativos o, por el contrario, generar nuevas oportunidades derivadas de una mayor demanda de productos sostenibles.
PASO 4. Presentar la información
Los resultados deben consolidarse en una lista de IRO relevantes para la cooperativa. Esta información servirá como base para elaborar el Estado de Sostenibilidad y también será útil para la toma de decisiones internas y para comunicar y validar externamente el análisis realizado.
¿Cómo pueden las cooperativas realizar un análisis de doble materialidad?
Aunque las obligaciones de información son especialmente relevantes para las empresas sujetas a la CSRD, se recomienda que todas las cooperativas realicen un análisis simplificado de doble materialidad. Este análisis permite detectar y priorizar los asuntos relevantes y orientar la estrategia y el modelo de negocio en materia de sostenibilidad. Las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (NEIS/ESRS) ofrecen un punto de partida para identificar los principales cuestiones de sostenibilidad, agrupadas en tres grandes ámbitos:
• Ambiental
Incluye cuestiones como el cambio climático, la contaminación, los recursos hídricos, la biodiversidad y los ecosistemas y el uso de los recursos y la economía circular. Entre otros aspectos, pueden analizarse las emisiones, el consumo de energía y agua, la contaminación, los residuos, la utilización de recursos y los impactos sobre la biodiversidad.
• Social
Comprende cuestiones relacionadas con el personal propio, las personas trabajadoras de la cadena de valor, las comunidades afectadas y los consumidores y usuarios finales.
Entre los principales aspectos se encuentran las condiciones laborales, el empleo seguro, los salarios, la negociación colectiva, la conciliación, la salud y seguridad, la igualdad de oportunidades, la formación, la diversidad, la inclusión y la prevención del trabajo infantil y forzoso. También se consideran los impactos sobre las comunidades, los derechos humanos, la seguridad y la salud de los consumidores y las prácticas comerciales responsables.
• Gobernanza
El ámbito de gobernanza se centra principalmente en la conducta empresarial, incluyendo la cultura corporativa, la protección de los denunciantes, la gestión de las relaciones con proveedores, las prácticas de pago, la corrupción y el soborno y la prevención y detección de incidencias.
Un análisis adaptado a la realidad de cada cooperativa
El análisis de doble materialidad requiere juicio y criterio profesional, basado en información pertinente y relevante para cada cooperativa. Para simplificarlo, el perímetro de análisis debe centrarse en la propia organización y en sus efectos sobre los grupos de interés relevantes.
Se recomienda realizar el análisis con periodicidad anual, especialmente en las cooperativas catalogadas como pymes. En estos casos, puede utilizarse un esquema simplificado basado en tres grandes bloques:
• Fundamentos y políticas: modelo de negocio, gobernanza y gestión de los compromisos de sostenibilidad.
• Parámetros ambientales: energía, emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación, uso del agua y economía circular
• Cuestiones sociales: plantilla, condiciones de trabajo, igualdad, salud y seguridad.
En los años sucesivos deberán revisarse los indicadores y analizarse los posibles cambios en el contexto, de manera que la materialidad se convierta en una herramienta útil para la estrategia y la toma de decisiones, y no únicamente en un ejercicio de cumplimiento.

