¿Por qué es importante la “materialidad” para el cooperativismo agroalimentario?

Jun 22, 2026 | Artículos

Hablar de materialidad es lo mismo que hablar de importancia de relativa. Aunque no es un requisito obligatorio para la elaboración de los informes de sostenibilidad de todas las cooperativas, sí que es conveniente conocerlo y contemplarlo de cara a la elaboración de los informes de sostenibilidad.

¿En qué nos puede ayudar?

Nos ayuda a identificar los asuntos de sostenibilidad más relevantes para nuestro modelo de negocio. Nos ayuda a tener una visión integral de los temas y cuestiones más relevantes en cuanto a impactos, riesgos y oportunidades que pueden afectar a la rentabilidad y competitividad de nuestro modelo de negocio a largo plazo.

Nosotros trabajamos este análisis desde la normativa europea en sostenibilidad (Reglamento Delegado UE 2023/2772, CSRD)

Aclaremos este concepto

Tradicionalmente, en la información financiera de cooperativas la materialidad se ha centrado en asegurar que nuestros estados financieros reflejen la imagen fiel de lo que somos. Con el creciente interés que se da en nuestra cadena de valor, especialmente a través de las exigencias de nuestros clientes, cada vez cobra más importancia la necesidad de contemplar criterios sociales, medioambientales y de gobernanza (ESG).

El concepto de materialidad se ha redefinido para hacer referencia a la relevancia de la información en materia de sostenibilidad desde una doble perspectiva: hacia la cooperativa, denominada materialidad financiera, y hacia el exterior, denominada materialidad de impacto. En este sentido, la UE ha introducido el concepto de doble materialidad, o doble importancia relativa, según el cual las cooperativas deben informar no solo de cómo afectan, o podrían afectar, las diferentes cuestiones de sostenibilidad a la rentabilidad, posición y situación económico-financiera (materialidad financiera), sino también de cómo su propia actividad impacta, o podría impactar, en las personas y en el medioambiente (materialidad de impacto).

De este modo, una cuestión resulta material desde la perspectiva financiera si desencadena o puede esperarse que desencadene efectos financieros positivos o negativos, para nuestra cooperativa (por ejemplo, en la mejora de la eficiencia y trazabilidad en la incorporación de materias primas) que tienen una influencia material o que podría esperarse razonablemente que tuvieran una influencia material en el desarrollo de la cooperativa, su posición financiera, sus resultados financieros, sus flujos de efectivo, el acceso a la financiación o su coste del capital a corto, medio o largo plazo. Un ejemplo podría ser también el incremento de los precios de la energía o resto de suministros. Si se incrementan, no será posible repercutir todo el incremento a nuestros clientes, lo que provocará una reducción de los márgenes que tenemos. Por otro lado, en la producción de alimentos los sellos de calidad nos permiten abrirnos a determinados tipos de mercados y por tanto, la posibilidad de nuevas fuentes de ingresos que incidirán en nuestros estados financieros.

Si consideramos la perspectiva de impacto, podemos citar los impactos relevantes, reales o potenciales (positivos o negativos) que puede tener un la gestión de residuos en nuestras cooperativas.
Si no se realiza una adecuada gestión podríamos tener un impacto medioambiental negativo. Sin embargo, si nuestra cooperativa pone en marcha sistemas de control a través de su aprovechamiento o gestión a través de gestores autorizados, podrá generar un impacto positivo sobre el medio ambiente.

Ambas, materialidad financiera y de impacto están estrechamente relacionadas. Los temas materiales pueden tener relevancia financiera (en términos de riesgos y/u oportunidades), y relevancia de impacto en nuestro entorno.

Os citamos algunos ejemplos:

• Cambios en el modelo energético de nuestra cooperativa. La instalación de placas solares en nuestras instalaciones no solamente reduce las emisiones de dióxido de carbono, sino que también repercute en la eficiencia económica de nuestra actividad productiva reduciendo gastos de suministro.

• La gestión de recursos humanos con medidas orientadas a la conciliación de la vida laboral, personal y familiar pueden llevar a una mejora de la productividad y tener un mayor grado de compromiso por la cooperativa, al mismo tiempo que pueden contribuir a la mejora de nuestra reputación.

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